Niacinamida: qué hace la vitamina B3 en tu piel

Niacinamida: qué hace la vitamina B3 en tu piel

Actualizado el 22 de octubre de 2026.

Hay ingredientes que llaman la atención por una acción concreta. La niacinamida despierta interés por todo lo que puede aportar al equilibrio de la piel.

Hidratación, tono, pequeñas líneas, exceso de brillo, rojeces… ¿Cómo puede una misma sustancia participar en cuidados tan diferentes?

La respuesta empieza en la propia fisiología cutánea.

La niacinamida, también llamada nicotinamida, es una forma de vitamina B3. Su participación en numerosos procesos celulares explica buena parte de esa versatilidad.

 

Vitamina B3, presente

Quienes estáis cerca conocéis nuestra predilección por la niacinamida. A menudo me preguntáis por qué aparece en distintas fórmulas y qué tiene de especial.

Su interés va más allá del nombre de una vitamina en la etiqueta. Importa qué función desempeña, cómo se incorpora a una fórmula y qué necesita la piel que va a recibirla.

Por eso puede estar presente en tratamientos con objetivos distintos, en concentraciones y combinaciones adaptadas a cada caso.

 

Una historia que empezó mucho antes de su popularidad

La historia de la vitamina B3 está ligada a las investigaciones sobre la pelagra, una enfermedad asociada a su deficiencia.

En 1937, los trabajos de Conrad Elvehjem y sus colaboradores contribuyeron a identificar el papel del ácido nicotínico en un cuadro experimental relacionado con esta enfermedad.

Con el tiempo, la investigación fue ampliándose hacia las funciones de la vitamina B3 y sus distintas formas, incluida la niacinamida, en el organismo y en la piel.

Su presencia actual en cosmética tiene detrás una trayectoria de estudio que continúa desarrollándose.

 

Una entrenadora para tu piel

Me gusta comparar la niacinamida con una entrenadora: participa en distintos procesos que ayudan a la piel a mantener su funcionamiento.

Es precursora de coenzimas —NAD y NADP— que intervienen en numerosas reacciones enzimáticas cutáneas, relacionadas con el metabolismo energético y los mecanismos celulares de protección y reparación.

Esta participación ayuda a comprender por qué su interés abarca la barrera cutánea, el tono y los signos del envejecimiento.

 

Glicación: cuando las proteínas pierden flexibilidad

Quiero empezar por una cuestión que suele pasar más desapercibida: la glicación de las proteínas.

Durante este proceso, los azúcares reaccionan con proteínas y pueden dar lugar a productos finales de glicación avanzada, conocidos como AGEs.

Su acumulación puede alterar las propiedades de estructuras como el colágeno y la elastina, contribuir a la pérdida de elasticidad y participar en cambios de tonalidad, incluido un aspecto más amarillento.

La niacinamida se ha investigado por su actividad antiglicación. También se han observado mejoras en el aspecto amarillento de la piel con su aplicación tópica.

Por eso, hablar de luminosidad también implica atender a cómo cambia el tono con el tiempo.

 

Hidratación y barrera cutánea

La niacinamida favorece la producción de lípidos como las ceramidas, importantes para mantener la función protectora de la piel y reducir la pérdida de agua.

Imagina una esponja que necesita conservar su humedad. En esta imagen, la niacinamida ayuda a cuidar las condiciones que permiten que esa humedad se mantenga.

Ese apoyo a la barrera contribuye a una piel más cómoda, flexible y menos tirante.

Tiene interés tanto en pieles secas como en pieles mixtas o grasas, porque equilibrio e hidratación pueden necesitar atención al mismo tiempo.

 

Colágeno, elastina y pequeñas arrugas

Nuestra entrenadora también tiene un lugar en el cuidado antiedad.

Se ha investigado la participación de la niacinamida en la síntesis de proteínas estructurales, entre ellas el colágeno y la elastina, así como sus efectos sobre la elasticidad y la apariencia de las pequeñas arrugas.

Con el uso continuado, puede contribuir a una piel de aspecto más liso, flexible y uniforme.

La hidratación y el cuidado de la estructura cutánea se complementan dentro de ese objetivo.

 

Exceso de brillo y poros visibles

La niacinamida ayuda a regular el exceso de sebo y puede contribuir a reducir la apariencia de los poros dilatados.

Esto resulta interesante cuando notas brillo, textura irregular o tendencia a imperfecciones.

El objetivo es mantener una piel equilibrada, con una superficie de aspecto más fino y uniforme, atendiendo también a su hidratación y su confort.

 

Manchas y marcas oscuras

La niacinamida ayuda a atenuar la apariencia de las manchas y de las marcas oscuras que pueden quedar después de algunas imperfecciones.

Estas últimas se conocen como hiperpigmentación postinflamatoria o HPI.

Una de sus acciones estudiadas es reducir la transferencia de los melanosomas, las estructuras que contienen el pigmento, desde los melanocitos hacia los queratinocitos.

Este mecanismo favorece un tono más uniforme y ayuda a que las diferencias de pigmentación se hagan menos visibles.

 

Calma, rojeces y piel sensible

La acción antiinflamatoria de la niacinamida y su apoyo a la barrera explican su interés en el cuidado de pieles con tendencia a irritación, rojeces e imperfecciones.

También se ha estudiado en el cuidado del acné y como parte de fórmulas hidratantes utilizadas en personas con rosácea.

La elección de la fórmula sigue siendo importante: buscamos que la piel recupere comodidad y mantenga una buena tolerancia al cuidado cotidiano.

 

Defensa frente al exposoma

La piel está expuesta a diario a factores como la polución, la radiación UVA y UVB, el humo del tabaco y los contaminantes presentes en ambientes cerrados y cargados.

Estas exposiciones pueden favorecer el estrés oxidativo y contribuir al envejecimiento prematuro y a la pérdida de luminosidad.

La niacinamida participa en los mecanismos celulares de defensa frente al estrés oxidativo y en el mantenimiento del metabolismo energético cutáneo.

Este cuidado se integra en una rutina que también contemple protección solar diaria.

 

Un pequeño secreto de formulación

La concentración importa, junto con el conjunto de la fórmula y las necesidades de cada piel.

Un porcentaje más alto no garantiza una mejor respuesta. La elección debe tener en cuenta el objetivo del tratamiento, los ingredientes que acompañan a la niacinamida y su tolerancia.

Ahí está parte del trabajo de formulación: encontrar una combinación que aporte funcionalidad y resulte agradable de utilizar.

 

Cómo puedes ver y sentir tu piel

Con una fórmula adecuada y un uso continuado, la niacinamida puede ayudarte a lucir una piel más fina, uniforme y luminosa, con pequeñas líneas y marcas oscuras menos visibles.

Al mismo tiempo, puede sentirse más hidratada, suave, flexible y cómoda.

Esa es la razón de nuestra predilección: su capacidad para participar en distintos cuidados y acompañar a la piel en necesidades que, con frecuencia, aparecen juntas.